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Ven, Sígueme: Acude A Dios Para Que Vivas (Alma 36-38) Existe evidencia histórica de que el Libro de Mormón es un texto antiguo? En el episodio de esta semana, aprendemos cómo Alma 36 contiene la evidencia histórica que muchos buscan, así como algunas palabras de consuelo para los padres. También discutimos lo que significa prosperar en la tierra y cómo las Escrituras nos ayudan a lograr ese objetivo. Terminamos el epsiodio hablando de cómo refrenar nuestra pasiónes nos ayuda a comprender un amor mas pleno y profundo. Transcripción Del Episodio: Después de su misión a los Zoramitas, que eventualmente conduciría a los conflictos en los capítulos que ahora conocemos como los "Capítulos de guerra", Alma aconsejó a cada uno de sus hijos individualmente, dándoles consejos para poder superar la guerra más importante, la guerra espiritual. Es casi como si Mormón pusiera estos capítulos aquí para ayudarnos a darnos cuenta de que los próximos capítulos de Guerras son simbólicos de nuestras propias guerras espiritual, y nos da consejos sobre cómo ganar dichas guerras. Los capítulos 36–37 están dirigidos a Helamán, el capítulo 38 está dirigido a Shiblón, y los capítulos 39–42 están dirigidos a Coriantón. Esta semana estudiaremos el consejo de Alma hacia Helamán y Shiblón, y la próxima semana estudiaremos el consejo dado a Coriantón. ¿Tienen sus escrituras listas? ¡Perfecto! ¡Empecemos! I. Quiasmos (Alma 36) La forma más penetrante y duradera de saber si el Libro de Mormón es verdadero es leerlo con verdadera intención y preguntarle al Señor. Pero, ¿hay también evidencias históricas de su veracidad? Alma 36 no solo enseña algunos principios importantes, sino que también nos proporciona esa evidencia histórica que algunos quizás estén buscando. En este capítulo, Alma usa una antigua estructura literaria llamada quiasmo para contar la historia de su conversión a su hijo Helamán. Ya he hablado sobre los quiasmos antes, pero para revisar, un quiasmo es una forma literaria hebrea que se usaba en la antigüedad donde las palabras o ideas se organizan en un cierto orden y luego se repiten en orden inverso. En el boletín de esta semana, he incluido una hoja de ayuda que pueden imprimir y completar los espacios en blanco para ayudarles a visualizar el quiasmo en Alma 36, ​​así como un video que explica la historia de los quiasmos en el Libro de Mormón. No hace falta decir que no había forma de que José Smith supiera sobre el quiasmo durante la traducción. Aun que se habló de los quiasmos ya en la década de 1700 entre grupos muy pequeños de intelectuales, no fue sino hasta la década de 1920 que comenzaron a publicarse artículos en los Estados Unidos sobre los quiasmos en la Biblia. Y no fue hasta 1967 que un misionero en Alemania comenzó a descubrir el antiguo estilo literario en el Libro de Mormón. Lo peligroso es que podemos atascarnos al enfocarnos en buscar quiasmos y perder el punto por la cual los autores antiguos lo usaron. El objetivo de este estilo repetitivo es enfatizar ideas y palabras importantes. Además, la idea principal del escritor a menudo se encuentra en el centro del quiasmo, conocido como el punto focal. Algunos puntos son bastante fáciles de encontrar, casi palabra por palabra. Mientras que otros enfatizan la misma idea en vez de ser palabra por palabra. Tome 36:15 por ejemplo: ¡Oh si fuera desterrado... y aniquilado en cuerpo y alma, a fin de no ser llevado para comparecer ante la presencia de mi Dios Comparen ese versículo con su versículo contraparte del quiasmo en vs 22: Sí, me pareció ver... a Dios sentado en su trono, rodeado de innumerables concursos de ángeles en actitud de estar cantando y alabando a su Dios; sí, y mi alma anheló estar allí. Ambos discuten estar en la presencia de Dios, pero la diferencia está en la actitud de Alma antes y después de su arrepentimiento. Al comienzo del quiasmo, hubiera preferido ser destruido que ser encontrado en la presencia de Dios. Pero a medida que Alma, usando el quiasmo, nos lleva a través de la historia de su conversión, podemos ver que su actitud cambia a una en la que anhela estar en la presencia de Dios. La clave de este cambio, y el punto central de este quiasmo, se encuentra en los versículos 17-18: 17 Y aconteció que mientras así me agobiaba este tormento, mientras me atribulaba el recuerdo de mis muchos pecados, he aquí, también me acordé de haber oído a mi padre profetizar al pueblo concerniente a la venida de un Jesucristo, un Hijo de Dios, para expiar los pecados del mundo. 18 Y al concentrarse mi mente en este pensamiento, clamé dentro de mi corazón: ¡Oh Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mí que estoy en la hiel de amargura, y ceñido con las eternas cadenas de la muerte! Este es el punto focal! Concentrar nuestras mentes en la expiación de Jesucristo conduce a nuestro deseo de arrepentirnos y a recibir el perdón del Señor. Hubo otro principio que me llamó la atención al leer estos versículos esta semana, que nunca antes me había ocurrido. A menudo pensamos que la conversión de Alma fue porque fue visitado por un ángel. Aunque el ángel pudo haber sido el catalizador para comenzar su conversión, Alma señala algo más, ¿Recuerdan lo que dijo? En su punto más bajo de angustia, Alma dice: “...me acordé de haber oído a mi padre profetizar al pueblo concerniente a la venida de un Jesucristo, un Hijo de Dios.” Recordó lo que su padre dijo sobre Cristo. Mientras leí esa línea esta semana, me pregunté si Alma Padre alguna vez dudo que sus palabras habían llegando a su hijo. Me pregunté si alguna vez Alma Padre pensó que tal vez su hijo no lo estaba escuchando. Como padres, a veces podemos sentir que las cosas que estamos tratando de enseñar a nuestros hijos con respecto al Evangelio entran por un oído y salen por el otro. ¡Incluso podemos contemplar ni siquiera intentarlo! Pero la verdad es que si sus enseñanzas están enfocadas en Cristo, algo siempre se mantendrá. Siempre habrá algo en el evangelio de Jesucristo que resonará dentro de nosotros, especialmente los jóvenes, aunque quizás no lo valoren ahora. El milagro es que el espíritu lo recordará en el momento exacto en que más lo necesiten, al igual que con Alma Hijo. El Presidente J. Ruben Clarke, hablando a los maestros de seminario e instituto, pero creo que se aplica a cualquier persona que enseñe a jóvenes, ya sea un padre, líder o maestro, enseñó lo siguiente: “Nuestros jóvenes no son niños desde el punto de vista espiritual; están cerca de alcanzar la madurez espiritual normal del mundo.... Ustedes no tienen que ubicarse detrás de este joven... a fin de susurrarle la religión al oído; pueden ubicarse delante de él, cara a cara, y hablar con él. No tienen necesidad de disfrazar las verdades religiosas con un manto de cosas mundanas; pueden presentarle estas verdades con franqueza de manera natural…. No hay necesidad de encaramientos graduales, ni cuentos, ni mimos, ni condescendencias u otro recurso infantil usado en los esfuerzos para hacerse entender por aquellos que no tienen experiencia espiritual y que están espiritualmente muertos.” https://www.churchofjesuschrist.org/study/manual/the-charted-course-of-the-church-in-education/charted-course?lang=spa Cristo convierte y Cristo salva. No hay necesidad de susurrar estas verdades a los jóvenes con la esperanza de que escuchen. No hay necesidad de disfrazar estas verdades tratando de hacerlas parecer entretenidas. Séamos francos pero naturales en nuestras enseñanzas del evangelio. Y confíen en que el Señor enviará su espíritu para recordarles esas verdades cuando más las necesiten. II. Prosperar en la Tierra (Alma 36-37) ¿Alguna vez has estado en clase y has pensado: "Ugh esta lección otra vez? ¡Escuchamos las mismas lecciones una y otra vez!” Yo si soy culpable de pensar eso! Pero puede haber algo de sabiduría en la repetición: Élder David A. Bednar, hablando a los estudiantes de la Universidad Brigham Young en Idaho, enseñó: "La repetición es un vehículo a través del cual el Espíritu Santo puede iluminar nuestras mentes, influir en nuestros corazones y ampliar nuestra comprensión” (Traducción por EstudioEn15) https://www2.byui.edu/Presentations/Transcripts/Devotionals/2016_01_26_Bednar.htm En Alma 36: 1, Alma a su hijo Helamán, se refiere a un tema recurrente en el Libro de Mormón: 1... al grado que guardes los mandamientos de Dios, prosperarás en la tierra. Y como acabamos de enterarnos de que este capítulo es un quiasmo, la idea aparece nuevamente en el verso final. ¿Qué significa prosperar en la tierra? Cuando pensamos en la prosperidad, nuestra mente naturalmente se dirige a la riqueza y al éxito financiero. ¿Entonces Alma está tratando de enseñarnos que si guardamos el mandamiento, nos haremos ricos? ¡¡¡¡Quisiera que así fuera!!!! Aunque el mundo e incluso el Libro de Mormón a veces asocian la prosperidad con las riquezas, también hay un significado espiritual en dicha frase. Si revisamos la misma declaración en el vs 30, obtenemos una mejor perspectiva de lo que Alma está tratando de enseñarle a Helamán: 30... al grado que guardes los mandamientos de Dios, prosperarás en la tierra; y debes saber también que si no guardas los mandamientos de Dios, serás separado de su presencia. Las expresiones paralelas "prosperar en la tierra" y "cortadas de la presencia [del Señor]" están claramente establecidas como opuestas entre sí. Esto indica que prosperar en la tierra es equivalente a tener la presencia del Señor. La verdadera prosperidad ... y el lujo más buscado debe ser tener la presencia del Señor en nuestras vidas. Si sabemos cuál es nuestro destino, la presencia de Dios, ¿cómo podemos asegurarnos de llegar al destino deseado sin perdernos? Para evitar perderse, muchas veces usamos una brújula. Para ayudar a preparar a su hijo Helamán para que sea el líder espiritual que llegaremos a conocer, y el próximo encargado del registro Nefita, Alma enfatizó la importancia de las Escrituras. Usando la Liahona como una lección objetiva, dijo en 37:45 45 Y ahora digo: ¿No se ve en esto un símbolo? Porque tan cierto como este director trajo a nuestros padres a la tierra prometida por haber seguido sus indicaciones, así las palabras de Cristo, si seguimos su curso, nos llevan más allá de este valle de dolor a una tierra de promisión mucho mejor. ¡No sé por qué nunca antes había visto este versículo! Las Escrituras son nuestra brújula hacía la tierra prometida final, la vida eterna con nuestro Padre Celestial. El profeta José Smith, en la introducción al Libro de Mormón, dijo: “Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la piedra clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro.” Al igual que una brújula, El Libro de Mormón nos puede guiar a nuestro destino deseado. Las Escrituras nos permiten acercarnos cada vez más a la presencia del Señor cada vez que las estudiamos y acatamos sus preceptos. III. Refrenar sus pasiones (Alma 38:12) El Élder Neal L. Maxwell, en un simposio en BYU en 1992, dijo: "El manual misionero de hoy podría ser ... comprimido en estas líneas en Alma 38:12” (Traducción por EstudioEn15) https://scholarsarchive.byu.edu/cgi/viewcontent.cgi?filename=1&article=1045&context=mi&type=additional Leamos Alma 38:12 usando la mentalidad de un misionero: 12 Usa valentía, mas no prepotencia; y procura también refrenar todas tus pasiones para que estés lleno de amor; procura evitar la ociosidad. Podemos ver cómo este versículo es la escritura perfecta para los misioneros, pero también es una gran escritura para ayudarnos a comprender nuestros estándares, especialmente cuando se trata de la moralidad. ¡Muchos jóvenes pueden pensar que la Restauración del Evangelio es realmente la restauración de reglas y reglas además de las reglas! Cuando en realidad lo que realmente se nos ha restaurado es el "¿Por qué?" Por ejemplo, Los Diez Mandamientos sobrevivieron a la Apostasía, pero lo que se ve en el mundo que se perdió en la Apostasía fue el "¿Por qué?” De dichos mandamientos. Este versículo es el ejemplo perfecto de un mandamiento que ha perdido su “Por que”. El mundo te dice que dejes correr tus pasiones libremente. Amas a quien amas y no puedes controlar a quién amas. Lo interesante es que el Señor dice refrenar tus pasiones. No dice "suprimir tus pasiones u ocultar tus pasiones” que es lo que muchos miembros de la iglesia piensan que significa. Es importante alejarnos de la idea de que las pasiones que tenemos dentro de nosotros mismos son malas. Este es un error común, especialmente cuando estamos discutiendo el tema de la Ley de Castidad con los jóvenes. Los sentimientos de atracción y pasiones no son malos, pero necesitamos aprender a controlarlos. La raíz de la palabra “refrenar” proviene de la misma raíz que la palabra “frenos”. ¿Tenemos frenos en nuestro automóvil porque el automóvil es malo? No, los frenos nos ayudan a controlar la velocidad y la seguridad del automóvil. Déjame decir eso otra vez, pero escuchan con sus oídos espirituales: Los frenos nos ayudan a controlar la velocidad y la seguridad del automóvil. ¿Cuál es el "por qué" para refrenar nuestras pasiones? Alma le enseña a su hijo Shiblón que: “…procura también refrenar todas tus pasiones para que estés lleno de amor…” Lo contrario también es cierto, las pasiones desenfrenadas pueden interponerse en el camino del amor verdadero. Desafortunadamente, parece que estamos viendo más pasiones desenfrenadas en el mundo, que aquellas que pueden controlar sus pasiones. Tanto así que algunos pueden pensar erróneamente que ese es el camino hacia el amor verdadero. Para darle un poco más de validez a esta idea, me gustaría compartir una cita que el élder Bruce C. Hafen, de los setenta, junto con su esposa escribió sobre refrenar nuestras pasiones: “Alma le enseñó a su hijo: ‘…procura también refrenar todas tus pasiones para que estés lleno de amor…’ (Alma 38:12). Él no dice elimina, o siquiera suprime, tus pasiones sino refrénalas, es decir, ponles un arnés, encáuzalas, concéntralas. ¿Por qué? Porque la disciplina hace posible un amor más pleno y profundo.” https://www.churchofjesuschrist.org/study/manual/book-of-mormon-student-manual/chapter-31-alma-36-39?lang=spa
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