Mateo 27; Marcos 15; Lucas 23 y Juan 19
Google
En el episodio de esta semana, seguimos la lectura asignada de "Ven, Sígueme” y llegamos a la crucifixión y finalización de la Expiación de Cristo. Vamos a discutir los eventos en el jardín de Getsemaní y la cruz juntos. Notas: "Es doctrinalmente incompleto hablar del sacrificio expiatorio del Señor con frases abreviadas, tales como “la Expiación”, “el poder habilitador de la Expiación”, “aplicar la Expiación” o “ser fortalecidos por la Expiación”. Tales expresiones suponen un riesgo real de centrar la fe en algo equivocado al tratar el acontecimiento como si este tuviera una existencia viviente y capacidades independientes de nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo.... No existe una entidad amorfa llamada “la Expiación” a la que podamos acudir en busca de socorro, sanación, perdón o poder. Jesucristo es la fuente. Términos sagrados cómo Expiación y Resurrección describen lo que el Salvador hizo, según el plan del Padre, para que podamos vivir con esperanza en esta vida y obtener la vida eterna en el mundo venidero. El sacrificio expiatorio del Salvador —el acto central de toda la historia de la humanidad— se comprende y se aprecia más cuando lo relacionamos expresa y claramente con Él.” (Russell M. Nelson, “Cómo obtener el poder de Jesucristo en nuestra vida”, Conferencia General Abril 2017) "Con toda la convicción de mi alma, testifico que Él sí complació perfectamente a Su Padre, y que un Padre perfecto no desamparó a Su Hijo en ese momento. De hecho, mi creencia personal es que durante todo el ministerio terrenal de Cristo, posiblemente el Padre nunca haya estado más cerca de Su Hijo que en esos últimos momentos de angustioso sufrimiento. No obstante, a fin de que el sacrificio supremo de Su Hijo fuera igualmente completo como lo fue voluntario y solitario, el Padre retiró brevemente de Jesús el consuelo de Su Espíritu, el apoyo de Su presencia personal. Fue necesario; de hecho, fue fundamental para la trascendencia de la Expiación que este Hijo perfecto que nunca había dicho ni hecho nada malo, ni había tocado cosa inmunda, supiese cómo se sentiría el resto de la humanidad, o sea nosotros, todos nosotros, cuando cometiera esos pecados. Para que Su expiación fuese infinita y eterna, Él tenía que sentir lo que era morir no sólo física sino espiritualmente, sentir lo que era el alejamiento del Espíritu divino, al dejar que la persona se sintiera total, vil y completamente sola.” (Jeffrey R. Holland, “Nadie estuvo con Él”, Conferencia General Abril 2009) "Satanás procura “destruir las almas de los hombres”. Si su alma se está alejando hacia la orilla de un precipicio espiritual, deténganse ahora antes de que caigan y corrijan su rumbo. Si sienten que su alma yace destrozada al fondo del cañón en vez de estar elevada en el camino del sacerdocio porque han hecho caso omiso a las señales de “Precaución” y han pecado, les testifico que mediante el arrepentimiento sincero y el poder del sacrificio expiatorio de Jesucristo, pueden ser elevados y restaurados al camino celestial de Dios.” (Anthony D. Perkins, “Tengan cuidado en cuanto a ustedes mismos”, “Conferencia General Octubre 2012)
Anchor
¡Consumado Es!
Stitcher
Apple
Spotify
¡Consumado Es!
EstudioEn15 : para la Familia SUD